Estaba sentada esperando, mirando como salia el sol a través del ventanal. El desvelo fue protagonista en la noche. Y aunque se empecinó su alma en gritarle a su cerebro que se duerma este no respondía. Intentó que al menos valiera la pena pasar la noche en vela. Pero no puede cambiar su situación. Hoy es el día que debía venir. Se aleja cada vez mas de la linea por la que debe ir. Y enceguecida por la luz de los rayos de la gran estrella, siente de a poco el calor como invade sus moléculas. El sol no la beneficia, no corrige lo que está planeando hacer. Ni lo mas natural va a dejar que cambie la carátula de lo que va a venir.
Y es un momento infinito, no necesitó cambiar de posición. En su mente batallan mil ideas. Y ganan las mas arriesgadas, las menos recomendables. No va a conseguir cambiar de parecer, porque es mas fuerte que ella o tal vez será que a ella le gusta dejarlas ganar. Su corazón no tiene voz ni voto. De pronto alguien abre la puerta. Y al girar su cabeza pasa aquel humano, al que le va a entregar su cuerpo. Cede ante el pedido de un hombre con heridas de haber querido tanto a otra mujer. Ella solo lo consuela. No sabe si esta mal, pero no pudo conseguir dormir esa noche para pensarlo.
Y sin palabras de por medio el toma su mano caliente por el sol, y solo sus ojos miran los ojos de él. Verdes como las hojas del árbol de la entrada de su departamento. Se dejó llevar por la pasión de aquel. Intentó sentir algo mas. Pero no puede sentir. Lo que hace la vacía. Vacía sus entrañas, vacía su boca en la de él. No puede pensar en lo que esta viviendo, no puede disfrutar del placer que le va cubriendo la piel. Pierde la razón en sus besos por un momento, pero los pensamientos son mas fuertes, Finje ser una mujer normal. No ser mas que otra. Y luego de terminar deja que se vaya. No puede cambiar su naturaleza. El corazón nada tiene que ver con esto. Ella se aleja del camino que le puede dar beneficios, y toma las decisiones incorrectas. Y desnuda entre las sabanas, vuelve a mirar el ventanal. Y desnuda también está su alma. El sol ya no esta en la misma posición. No es lo mismo, alguien mas se llevo una parte de ella. Y así se la van llevando de a poco. Aun no encuentra que algo valga realmente la pena. Entrega por entregar.
Algún día su corazón dará latidos mas rápidos y fuertes, y seguramente dé mucho mas por alguien. Pero a pesar del tiempo no puede darse todavía el lujo mas que de complacer al sexo opuesto. Y aunque parezca libre, no puede ser mas presa de su mente porque simplemente no puede. Y es presa de sus actos, de sus impulsos, de sus manías.
Suena el celular que esta en la mesa de luz, un mensaje encantador de quien ha dejado la habitación minutos antes. Lo lee y mira a la nada. Su adentro grita con dolor que no le importa ni una sola letra de ese mensaje por mas tierno que sea. Ha perdido la esperanza de que alguien pueda unir su mente con su corazón. Pues la única forma probable es hacerlo con aguja e hilo, es tan probable como imposible. Ya no puede ceder a su llanto, pues ya no recuerda cuando fue la ultima vez que quiso tanto como para llorar por otro. No puede ser libre, esta atada a su mente que es un dictador. El sol cambia de lugar delante de sus ojos. No tiene otra opción que seguir mirando el horizonte y en algún momento bañarse y volverse a vestir. Viviendo así.
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