sábado, 30 de agosto de 2014

Tengo una bala en la cabeza

Siento una bala en mi cabeza. No se como hacer para sacarla de alli. Porque se me ha metido asi tan profundo. Ya hasta creo que realmente la tengo o que tengo algo. Y es que entre tantos pensamientos ha florecido uno, que aunque lo he sacado de raiz muchas veces se ve que alguna semilla ha florecido siendo regada tantas veces con mi liquido cefaloraquideo. A veces pienso que sigo lo que me dicta el corazón, pero tristemente mi corazón es manejado por mi mente. No puedo decir que es amor, no puedo decir que es odio. Solo puedo decir que mi bala tiene nombre y apellido. Quien me ha tratado como nadie, cada detalle tan cruel y tan bonito. Lo mejor de mis últimos días lo hice sólo por ese nombre. Y las circunstancias empujan la baja para afuera de mi cabeza pero mi cerebro la aprieta mas y mas, la abraza para que no salga. Se puede vivir con una bala en la cabeza. Pero. ¿Cuánto? Ya quiero decir basta de tanto soñar pero no lo consigo. ¿Acaso pasaré mi vida hablando de él? Aunque me haya dado vuelta la cara mas veces de las que he visto el sol. Y me esta apagando las ganas de usar mi boca porque no quiero seguir besando labios que no son los suyos. Creo que lo mas complicado en la medicina es una bala literalmente en la cabeza, en el cerebro. Pero la bala en si no es lo que importa, sino el daño que ha provocado. Pues ésta bala a mi me duele, me desorienta y por momentos me aleja para dejarme completamente sola. Se va acomodando por efecto de la gravedad, se pone cómoda... se sienta en el mejor sillón. Y a mi me deja sentada sola en la vereda de casa, mirando los autos pasar en la noche. Escuchando los grillos cantar bien alto para poder ser escuchados, o en realidad frotando sus patas traseras con sus alitas de adelante para un estruendoso “Cri_Cri”. Y pienso, ¿hasta acá me perseguís, hasta acá te hacés sentir? No querés que te olvide, y ¡sabés que sé que canta el macho para atraer a la hembra! Pero yo te cuento que hay una leyenda que dice que los grillos cantan de tristeza, es como una actitud de reto a su autoestima, cuando mas tristes y desahuciados están, mas los podemos escuchar cantar! Tu vida es triste y vacía, y estás haciendo lo mismo con la mía. También estoy viendo los sapos quietos pero a punto de atacar a aquel bichito. Me has reducido al mundo del suelo, ¿acaso soy un reptil ahora? Perdón pero aunque parezca de piel dura soy frágil como un mosquito. A este punto creo que la bala pesa mas que yo. Creo que necesito que me lleven a terapia intensiva, ser sedada para dormir profundamente por días. Pero en el camino voy a hacer lo imposible para que lo sepas, para que me veas, para que me digas que no hay bala en mi cabeza, que ningún proyectil salió de tu cuerpo. Pero no tiene sentido. Nada tiene sentido. Ni aunque me mientas, ni aunque yo mienta. Lo cuento y no tiene sentido, nadie entiende, vos no entendés y yo ya perdí la genialidad que tenia para hablarte al principio. ¿Qué quiero? Quiero que me dejes respirar. Quiero que no me hagas sentir la mas tonta mujer que entró en tus días. Quiero que dejes de decirme NO a todo. Quiero que dejes de ser ésta bala y vuelvas a ser el ser completo para mi. Ya no quiero retorcerme con pensamientos obsesivos. Que reconozcas que algo hice bien. ¡Sé hombre! Así como tuviste el valor de irme metiendo una bala en la cabeza de a poco sin que me diera cuenta. ¡Aparece! ¡Mierda! Porque aunque te veo es como si no estuvieras. Y cuando me escribís sólo me decís que me aleje y no quiero, no quiero vivir con esta bala toda mi vida. Te dejé claro que si algún día ibas a desaparecer... a los ojos me ibas a mirar, me ibas a hacer escuchar tu adiós y te vería marchar. No lo hacés. Como muchos le dicen un nudo en la garganta, otros le dicen un hueco en el estomago... yo siento una bala en mi cabeza, y no la voy a poder sacar.

viernes, 29 de agosto de 2014

Manía... como un hombre caliente para mi

Entre tantos sueños raros y sucesos extraños esta noche quiero soñar con vos. Te estás adueñando de mi cada día. Quiero dejar todo atrás y cada segundo de mis próximos momentos, sentirte como siento el aire cuando me roza cuando me pongo a bailar. Caliente se pone mi sangre cuando comienzo a moverme y mis pensamientos hacen lo mismo con mi mente. No quiero sentirme cansada por bailar. Quiero sentirme cansada de vos. Pero igual quiero soñarte junto con un mundo que no existe. Quiero mas de lo que me das, porque no me das nada en realidad;  sólo que indiferencia. Estoy acá, puedo bailar para vos deja de darme la espalda, deja de hacer que tenga que soñarte. Esta noche, bueno, quiero soñarte mas que un amigo. Quiero apoyarme sobre tu espalda y si bajo que tu bajes conmigo también. No soy una máquina que sube y baja pero puedo ser lo que quieras esta noche. Quiero ser mas. Quiero esta noche soñar con tu piel. Y sentir que tu cuerpo me toca por primera vez. Bailando al ritmo de nuestros corazones. Aunque no haya amor entre ellos. Entonces aquí estoy diciéndote que te voy a soñar. Y no voy a poder impedirlo ya. Me contuve. Pero ni las circunstancias lo van a evitar. Cierro los ojos y no dejo de pensar en el misterio de tus ojos. Duermo menos para decirte, aunque no vas a leer, que todo eso que me mostraste es mio. Desde lo profundo de mi ser saco pasos al bailar y sentir que puedo soñarte otra vez es mi delirio. Sentir que puedo adueñarme de tu ser en contra de tu voluntad hasta que cedas es mi condena. Quiero tu cuerpo. Quiero tus manos y darles un mapa para recorrer. Todo lo que deseo no lo puedo cumplir. Por eso solo con bailar, soñar despierta o dormida, te voy a tener. Apoyarme de espalda a tu pecho y poniendo las cosas mas calientes. Sé que en el fondo me deseas tal vez mas de lo que yo, más de lo que imaginás. Esta noche puede ser nuestra. Dejame entrar en tu mente. Dejame llevarte donde voy yo. No te vas a arrepentir quizás no quieras volver, ni dejar de bailar conmigo. Quiero tus labios, mostrarles las rutas accesibles de mi cuerpo. No quiero parar esto que siento, no puedo, ya comenzó. Es como una canción que nunca acaba o que se repite una y otra vez sin parar. Yo me muevo y me prendo fuego, quemate conmigo. Todo lo que quiero lo tenes vos. Todo lo que deseo sos vos. Dejame llevarte donde podemos ser, mas cercanos de lo que pudimos ser alguna vez.

lunes, 25 de agosto de 2014

Hoy me tire del bungee

Hoy me lancé desde una altura, cientos de metros, con uno de los puntos de la cuerda elástica atada a mis tobillos, y... ¿el otro extremo? Bueno debería estar sujetado al punto de partida del salto. Aún no sé, ya que todavía estoy cayendo. Hace unas horas, menos de 24 tal vez, la adrenalina ya estaba disminuyendo de mi ser. Toda esa euforia y energía que me caracterizaron la semana pasada, cambió tanto como el clima. Siendo que la semana pasada hubo temperaturas de 30 grados y hoy sin embargo ha nevado en mi provincia. Pensar que el salto bungee podría ser divertido para un bipolar no está mal. Pero saltar metafóricamente es más que un deporte extremo, y a mi no me gusta. Pienso y vuelvo a pensar que este salto lo voy a dar muchas veces en mi vida, ya lo he dado antes igual. Se supone que debo estar preparada pero nunca lo estoy, nunca lo he estado. Tengo miedo. Y el miedo está en todas partes donde quiera que vaya o donde quiera que piense. Está en la religión, está en los artistas, está en las guerras, está en el universo. Ojalá pudiera encontrar la forma de destruirlo o al menos debilitarlo... Y aunque sé que nada es imposible, no es posible sentir miedo cuando después de ir cuesta arriba con mi estado de ánimo tengo que bajar porque ya no hay más donde subir. Ya no se puede estar más arriba. Porque si subiera más seguramente llegaría al cielo, y como cristiana lo digo literalmente. Esta caída rápida o lenta es angustiante, entonces no es como en bungee jumping, esto no me da adrenalina. Siento que me apago, hay mucho viento y yo hoy soy un simple fósforo encendido. Ahora digo ¿Debería agradecerle al miedo el hecho que detenga mi progreso de aceleración? Quizás... Y si salgo de mi para mirar mis pensamientos me asusta lo que veo. Pero si no salgo de mi tengo miedo de no poder ver, cada vez mis ojos empeoran. Tengo miedo de morir. Tengo miedo de estar sola, también de estar acompañada y contagiar lo que siento. Lo bueno, porque hay algo bueno de esto, es que puedo darme cuenta cuando siento esto porque a diferencia de la hipomanía, de la aceleración; cuando estoy deprimida realmente quiero entrar en acción. Entonces hoy me tiré del bungee literalmente, y espero que el otro extremo este bien firme y sujetado como siempre. Ojalá algún día deje los deportes extremos en mi mente. Ojalá algún día pase más tiempo entre período y período, up and down, y pase más tiempo de mi vida estable y feliz. Ni tan feliz ni tan triste. Feliz, estable. Encontrar mi "normal". Simplemente eso.