Ponerte a llorar en un rincón, sentir que
eso no es suficiente, levantarte entonces salir y gritar.
Gritar y gritar hasta quedarte sin voz. Si vivís
en el campo te retirás bien lejos, gritás hasta quedarte afónica, difónica. Inundás el pasto con tus lágrimas, solo sentís
el eco de tu voz y tu llanto, pero una vez que sale toda esa mierda de vos, das
la vuelta y te sentís mejor. Pero si vivís en la ciudad no es tan fácil andar a
los gritos, llorar todo el día y salir de casa, que te vea algún vecino, que te
vean en la calle los desconocidos y te sientas una loca porque te das cuenta lo
mucho que te están mirando y ves un signo de pregunta en sus cabezas, o alguna
mueca que te desagrada.
Sentís que al gritar tanto te vas a quedar vacía... realmente te digo, quedás sin fuerzas.
Cuando los gritos los sentís subir de los pies, pasando por tus pulmones inflándolos,
subiendo por laringe, faringe… salen, te quedás sin fuerzas, y podes estar llorando sola o no, podes
estar hablando sola o no, podes estar esperándolos y ya. Y apretás los parpados
y solo gritás, y no dejas de hacerlo. Tus defensas bajan, tu fuerza para gritar
se nutre de tu tristeza, de todo lo que te hace sentir tan mal, destrozas tus
cuerdas vocales, y quedas quebrada, te tirás al piso y podes estar horas ahí si
estas sola... No lo hagas sola. Porque siempre puede haber alguien que este a tu
lado solamente para dejarte desahogar y luego no desplomarte tan fácil al piso, porque va
a haber alguien ahí con vos. Alguien que entienda, alguien que no pregunte. Te lo digo porque lo viví muchas veces en la
adolescencia, y ya de adulta cuando se supone que mas fuerte debía ser, fue
cuando más necesitaba de alguien ahí. Para no dejar que mi cabeza diera contra
el piso, para no dejar que quedara inconsciente.
Si querés gritar entonces hacelo nada te lo
impide, pero no te lastimes. No vas a ser la única con esa sensación. No vas a
ser la única con esa súper carga que querés vomitar. No vas a ser nunca la única
con problemas que no puedas resolver. Solo buscá ayuda. Gritá. Pero buscá ayuda.
No te quedés en esa posición. Cuando no des más gritá, sentí ese liberar, sentí
como se va ese monóxido de carbono negro, casi que lo podrías ver si abrieras
los ojos. Tan pocos lo entienden, nos sentimos incomprendidos, nos sentimos
diferentes, que novedad. Pero te digo no te asombres… lo somos, somos
especiales, y podemos gritar si queremos, y llorar en un rincón, y también correr
de tanta alegría. No pensés que podés terminar internada, no hagas nada que te
haga daño, los pensamientos de que todo se termina, los pensamientos suicidas
los podemos combatir. Las cuerdas vocales se pueden reparar de un grito, las venas de un corte… esta
mas complicado. Por eso te digo gritá, desahogate y sacá esa porquería que
llevas ahí. No hay sentimientos buenos para vos si te sentís asi, pero una vez que lo
hagás vas a ver la luz en tus ojos cuando los abras. Y si no la ves, ánimos ya
la vas a encontrar.
Nuestra alma entera es un grito, un grito
que hace eco en todo lo que somos. Vos sos tu grito, yo soy mi grito, ellos son
el suyo. Somos especiales como te dije, asi que gritá fuerte, te lo voy a
repetir tantas veces sean necesarias hasta que lo entiendas. Gritá para
complacerte, no dejes de hacerlo para no asustar a los demás, en ese momento no
pensés en agradarle a alguien, lo más seguro es que van a tener miedo por
ellos, por vos, pero buscá quien lo entienda, esa persona seguro ya está cerca mirándote
a lo lejos o a lo cerca pensando como carajo puede ayudarte. Vinimos acá a este mundo, a esta tierra, donde algo nos
hizo como somos, donde nos creo a todos diferentes y en esa diferencia, mas
diferente aun que a todos: a nosotros; así que gritá, nada mas.
Dedicado a So.Tr.

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