lunes, 25 de agosto de 2014

Hoy me tire del bungee

Hoy me lancé desde una altura, cientos de metros, con uno de los puntos de la cuerda elástica atada a mis tobillos, y... ¿el otro extremo? Bueno debería estar sujetado al punto de partida del salto. Aún no sé, ya que todavía estoy cayendo. Hace unas horas, menos de 24 tal vez, la adrenalina ya estaba disminuyendo de mi ser. Toda esa euforia y energía que me caracterizaron la semana pasada, cambió tanto como el clima. Siendo que la semana pasada hubo temperaturas de 30 grados y hoy sin embargo ha nevado en mi provincia. Pensar que el salto bungee podría ser divertido para un bipolar no está mal. Pero saltar metafóricamente es más que un deporte extremo, y a mi no me gusta. Pienso y vuelvo a pensar que este salto lo voy a dar muchas veces en mi vida, ya lo he dado antes igual. Se supone que debo estar preparada pero nunca lo estoy, nunca lo he estado. Tengo miedo. Y el miedo está en todas partes donde quiera que vaya o donde quiera que piense. Está en la religión, está en los artistas, está en las guerras, está en el universo. Ojalá pudiera encontrar la forma de destruirlo o al menos debilitarlo... Y aunque sé que nada es imposible, no es posible sentir miedo cuando después de ir cuesta arriba con mi estado de ánimo tengo que bajar porque ya no hay más donde subir. Ya no se puede estar más arriba. Porque si subiera más seguramente llegaría al cielo, y como cristiana lo digo literalmente. Esta caída rápida o lenta es angustiante, entonces no es como en bungee jumping, esto no me da adrenalina. Siento que me apago, hay mucho viento y yo hoy soy un simple fósforo encendido. Ahora digo ¿Debería agradecerle al miedo el hecho que detenga mi progreso de aceleración? Quizás... Y si salgo de mi para mirar mis pensamientos me asusta lo que veo. Pero si no salgo de mi tengo miedo de no poder ver, cada vez mis ojos empeoran. Tengo miedo de morir. Tengo miedo de estar sola, también de estar acompañada y contagiar lo que siento. Lo bueno, porque hay algo bueno de esto, es que puedo darme cuenta cuando siento esto porque a diferencia de la hipomanía, de la aceleración; cuando estoy deprimida realmente quiero entrar en acción. Entonces hoy me tiré del bungee literalmente, y espero que el otro extremo este bien firme y sujetado como siempre. Ojalá algún día deje los deportes extremos en mi mente. Ojalá algún día pase más tiempo entre período y período, up and down, y pase más tiempo de mi vida estable y feliz. Ni tan feliz ni tan triste. Feliz, estable. Encontrar mi "normal". Simplemente eso.

No hay comentarios.: