martes, 13 de mayo de 2014

Suicida: ni cobarde ni valiente

Hoy me levante pensando que había soñado, y si había soñado, seguramente algo que tenga que ver con alguna de las películas que vi ayer o con una pequeña discusión que tuve con una persona que es parte de mi vida. La imagen que me viene del sueño es un caballo color marrón acostado en el piso, pero no conozco tanto a los caballos como para saber si su mirada era feliz o triste. Y sentada en la cama aun sin levantarme, como siempre mire por la ventana y había sol, hay sol. Volviendo al sueño tengo la imagen del caballo y tengo la mía también, pero me veo acostada en lugar del caballo de la misma forma, no se si estoy feliz o triste, pero si tengo el pelo oscuro como ahora pero diferente.
Después de hacer mi desayuno y demás seguí pensando y recordé, recordé un hecho, una historia de una adolescente. También recordé nuevamente la pequeñita discusión de ayer. Y realmente decidí que aunque duela es un tema importante que se debe escribir.

Febrero del 2013, verano. Una adolescente que había terminado el colegio, y que unos meses antes había terminado con su novio también. Pero este chico volvió, quiso volver con ella arrepentido, para fines de enero y ella tan enamorada como siempre no dudo en regresar  a pesar de las situaciones y malas conductas de su novio que la habían llevado a que él terminara con ella, y digo eso porque a pesar de todo lo mal que él le hacía, ella estaba tan enamorada, enamoramiento fuerte de adolescente capaz de soportar cualquier cosa, llorar millones de lagrimas, pero no dejarlo ir.
Febrero venia genial, se acercaba una fecha a fines de mes. El cumpleaños de un amigo de “la bandita” que desde años se festejaba a lo grande porque era de los pocos que cumplían en verano, ya mas grandes, mas alcohol, mas permisos. Ella tan enamorada, imaginando como siempre un “para siempre juntos” imaginando y soñando con “te amo” tras “te amo” para siempre. Como siempre caminando, las distancias no eran largas. Comprando una etiqueta de cigarrillos hacia de los 14 que lo hacia pero no sabia fumar. No sabia “tragar el humo”, compraba de vez en cuando y “fumaba en las salidas” Sus amigas ya expertas le habían querido enseñar, pero solo se ahogaba en el humo, causaba risa. Pero no importaba, ella feliz tenia su etiqueta para la fiesta. Faltaba un día, ya estaba todo organizado, entre los amigos y amigas; era en un salón del barrio iba a ser perfecto, divertido, mucho alcohol. Siguió camino para ir para su casa, era ya casi mediodía, ella esa mañana había tenido una de las clases de ingreso a la facultad. Ella quería ser Psicóloga. Al llegar a casa de Martin (él) Le abrió la puerta, como siempre ella sonrisa de oreja a oreja por verlo, y el con cara de “no se que” la hace pasar. Aun así ella no podía desdibujar su sonrisa. La hizo pasar a su habitación que era como el living de la casa en realidad. Se sentó en la cama, serio. Ella lo miro y ya notó algo y sus labios ya no podían mantener la sonrisa. Le pregunto que pasaba y el dijo exactamente: “Ya no quiero estar con vos, hay otra chica que conocí que me gusta mucho. No me interesa verte mas, ni ser tu amigo. Nunca debí pedirte que volviéramos, realmente no se porque lo hice. Voy a ir con ella a la fiesta, si querés andá igual” Y se levanto y también dijo: “Ahora te abro para que puedas ir para tu casa”
Ella sintió como un mareo, como que se paraba el tiempo y todo era muy lento, miraba alrededor, recordaba momentos, no podía entender que estaba sintiendo, que estaba viviendo. No era igual que las otras veces que el había terminado con ella. Prácticamente la estaba tratando como basura, basura. Era basura que el estaba sacando a la calle con una escoba. Ella no pudo hablar, a lo único que atinó fue a abrazarlo y literalmente termino abrazando el aire porque él se corrió. Y le dijo: “vamos que te abro la puerta”. Bajó el escalón y cuando se dio vuelta el ya había cerrado la puerta. Se agarró del árbol aun medio mareada, sin saber que hacer. No hubo gritos, no hubo llanto esta vez. Estaba en otra dimensión, o mejor dicho estaba siendo atraída hacia un agujero negro que iba consumiéndola desde adentro. Pero levanto la mirada, trato de reponerse tenia que volver a su casa, en esa época no había tantos celulares. Camino a su casa con la mente en blanco, como podía tener la mente en blanco. Pero si. La tenía. Cruzando las calles, solo cruzándolas siendo ella prioridad, sin ver, sin observar, era solo un cuerpo con un rumbo fijo: llegar a a su casa.
En su casa normal dentro de lo que mas podía, forzando las sonrisas comió y se fue a la casa de una amiga a la que le conto lo que paso. Sin llorar sino diciéndole “No me importa, ya fue voy a ir igual, aparte va Adrian (su ex novio) hace mucho que no charlamos y quero saber como anda, aparte están los chicos, mira si voy a dejar de ir. Va a tener que lidiar con mi presencia y esa chica no tengo idea quien es, pero no creo que sea mejor que yo” La amiga riéndose de lo que decía, le dijo “mas vale vamos a ir igual”.
Llego el momento se hicieron las nueve de la noche, ella se vistió hermosa como de costumbre, provocativa de mas como siempre, pero ya a esa altura sus padres ya estaban acostumbrados a sus escotes. Aparte era la moda del momento para las audaces. Llego con su amiga a la fiesta, era en el piso de arriba. Subieron no había mucha gente aun. Antes quenada ubicaron dos sillas, se sentaron y ella miró la pista de baile y lo vio de espalda, bailando abrazado, hacen como medio giro y se ve ella. Diez centímetros menos de altura, diez centímetros menos de busto tal vez mas, blanca como el azúcar y el pelo negro como el carbón. Pero extremadamente bonita. Primer puñal para esa noche a su corazón, sus ojos se cristalizaron, pero su amiga la llamo por su nombre para que dejara de mirar. Dejo de mirar respiró profundo y saco un cigarrillo. Lo prendió, pudo escuchar como se quemaba toda esa porquería que trae e inhalo junto con el filtro, sintió que se quemaba pero era una sensación linda y luego pudo ver salir el humo que salía de su boca como si estuviera soplando una vela lentamente. El sentimiento que ellos le habían hecho sentir, la herida nueva a su corazón, la parte que se había ido de su pura alma, el odio que había experimentado le habían hecho aprender a fumar. El comienzo de un vicio que duraría más de esa noche.
Llego Adrian a la fiesta, saludo a todos y fue donde estaban ellas, muy amistoso como siempre. Su novio de los 14 años. Ahí estaba, buena persona, los separo la vida, la juventud, la inocencia, los separo la edad, lo pequeño que eran para vivir las cosas que estaban viviendo. Llego el alcohol, y nadie dejaba de tomar,(ella vaso tras vaso) se acercó otro de nuestros amigos Sebastian, también siempre tan simpático como todos. Estaban en la edad, todos les caían bien. Sebastian le pregunta si quiere acompañarlo a comprar cigarrillos a la vuelta con él. Ella mira a Martin, seguía hablando y riendo con esa morocha. Le dijo a Sebastian que si, que lo acompañaba. Bajaron las escaleras solos, caminaros solos, y ella podía no ser una tonta por lo general, pero muchas veces fue tan ingenua. Luego de comprar, Sebastian le agarra de la mano y le dice “me entere que te dejó por Agustina” y ella le dice “si ya sé pero no me importa, volvamos”. Y él le dijo “sabes que es lo peor que podes hacerle?” Y se acercó más, y ella abre mas los ojos y se besan, unos segundos y  corta el beso. Y le dice: “no! por qué Sebastian? vamos volvamos de una vez” Ella pensó “Debo admitir que siempre sentía cierta intriga por el, justamente por su forma de ser, yo amaba esas formas de ser de chicos chamulladores, habladores de mas y que se la re creían. Pero no me gustaba, y había hecho algo malo”. Cuando vuelven, Sebastian se queda abajo y sube la larga escalera sola, sube lento desconcertada y levanta la mirada y ahí estaba él. Martin, mirándole. La miraba como recordaba que la miraba, no entendía nada. Siguió subiendo y cuando llegó a él no paro y siguió para ir con su amiga y Adrian. Es ahí cuando le dice: “Esperá, quiero hablar con vos” Se me freno y siente una mezcla de hielo y fuego en sus órganos, sentía que los ojos se le humedecían. Pero se tragó las lagrimas, dejó que el combate interno hiciera lo que quisiera, dio la vuelta y le dijo “de que queres hablar”.
Mencionó lo del otro día, que el no había querido decir esas cosas, que esta chica apareció hace un mes (un mes!) y lo había vuelto loco, ahora hablaba con esta chica Agustina y no se sentía completo. Que la amaba, como siempre, como el primer día. Que nunca dejo de amarla pero que ahora la veía alejada de su ser y le era insoportable. Y que el día que hablaron en su casa, si ella hacia memoria, nunca le dijo que no la quería, que no la amaba…
Mientras ella escuchaba su cerebro se dividió en dos, porque también pensaba lo que acababa de ocurrir con Sebastian su amigo. A pesar de todas las cosas que el le había hecho, era insignificante lo que había hecho ella, sin embargo en la sociedad machista de ese momento, de ese grupo eso no era perdonable. Su alma se partió en dos, sabia que si no le decía, se iba a enterar de todas formas. Seguramente para ese momento ya varias personas lo sabían. Entonces se arma de valor y le dice “Mira Martin, vos me estas diciendo esto yo te amo, sos lo mas importante para mi. Pero por mas que no me dijiste que me amabas o no, en tu casa me partiste el corazón. Fuiste tan convincente con tus palabras, con tu forma de tratarme, ese día y hoy también. No me saludaste cuando llegue, estabas con esta chica bailando apretado y riéndote…” La frena y le dice “Pero no importa, olvídate de todo yo te amo, te amo” Y ella con mas valor aun porque el le dice que la ama le dice “Bueno pero estabas con ella y yo me bese con Sebastian recién cuando fuimos a comprar”… Los ojos marrones de Martin se volvieron negros, el tiempo se paralizo alrededor de ellos y el dice “qué?”, ella responde “lo que te dije acabo de besarme con Sebastian, el no es nadie para mi, pero vos estabas con ella yo estaba sola pero me parece que debías saber lo si vamos a volver juntos”
Martin se toma del borde de la escalera dándole la espalda, y ella se acerca a el y el se da vuelta y la mira, con una mirada de odio y le dice “Sos una puta, te besas con mis amigos ahora, ni las putas hacen eso, sos peor que una puta, sos nada, olvídate de lo que te dije y en 5 minutos estate acá que te llevo a tu casa” Difícil era para ella saber si alguien estaba escuchando pero va hacia sus amigos y les dice “Bese a Sebastian y le conté a Martin y ahora Martin no quiere verme mas” Y su amiga y Adrian no entendían nada de lo que ella les estaba diciendo. “Me voy” dice ella toma su pequeño abrigo, va al baño, se mira en el espejo, se ve horrible, se ve como parte de ese baño donde había cucarachas y tuvo que salir porque era fóbica a los insectos. Llega a la punta de la escalera como habían quedado y el le dice “vamos”. Eran una 20 cuadras hasta su casa, las primeras 5 fueron calladas, en la cuadra 6 si o si algo tuvo que decir y ella dijo “perdón” y el le dijo “no sueñes, nunca en mi vida te voy a perdonar lo que hiciste. Si existía alguna posibilidad de que estuviéramos juntos para siempre hoy la destruiste con tu forma de ser, con tu forma de ser tan puta, tan promiscua”. Ella respondió frenándose en la calle “Martin fue solo un beso, el me beso, yo respondí si, pero yo pare también yo te amo a vos, sos mi vida yo no quiero vivir si no vas a estar en mi vida.”
“Deja de decir boludeces y camina de una vez que no soporto pasar ya ni un segundo mas al lado tuyo, me das asco” le respondió él
Y ahí ella no fue consciente de nada, le repitió “si yo no estoy con vos no estoy con nadie” gritó. Y pegó otro grito bien fuerte, como de película de terror las luces de algunas casas se fueron prendiendo. Y el le decía que se callara que bajara la voz. Ella no bajaba la voz y gritaba yo no quiero vivir sin vos, no puedo vivir sin vos. Entonces él se acerca le da la mano le dijo “esta bien” pero ella se dio cuenta que se trataba de que el quería calmar la situación, sabia que no era verdad lo que estaba diciéndole. Así que decidió correr cambiando el rumbo, eran las 4 de la mañana aun era de noche. Él no la siguió.  Ella había bebido más alcohol del que su cuerpo podía metabolizar, era moneda corriente.  Los síntomas de la “borrachera " la llevaron también a un  juicio pobre, problemas al hablar correctamente, pérdida del balance (por eso su sensación de mareo), sensación de calor y un incrementado riesgo de daño. Ella camino para el norte no para el oeste donde estaba su casa, y como siempre sin importarle el peligro no le importaba nada. Corría hacia la avenida, no existía pensamiento en su cabeza otra vez su pensamiento en blanco y solo lagrimas que apenas le dejaban ver donde estaba pisando. Solo había una idea fija, dejar este mundo, porque nada tenia sentido. No podía arreglar lo que había hecho, lo que le habían hecho ver que era la peor tragedia. Martin fue una persona que jamás debió haber conocido, porque nunca cuido de ella, tenia 2 años mas fue una relación desastrosa en un periodo de un poco mas de 3 años. Y terminaba ahí esa noche, con ella queriendo convertirse en carne molida, en un charco de sangre pisada una y otra vez por los autos que pasaban a gran velocidad por la hora.
Personas que volvían de salidas, algunas alcoholizadas, otras tal vez no. En ese entonces no era tan estricto el control como ahora.
Y de correr por las oscuras calles del barrio se va acercando a las luces que la encandilaban y sin dudar toma la decisión, y sin mirar se arroja a la avenida, cuando siente un fuerte tirón que la hace caer hacia atrás. Era Adrian y su amiga, su amiga arrodillada llorando y Adrian luchando con la fuerza que ella tenia para volver a donde quería ir. A su descanso, a lo que la iba a liberar de tanto dolor. A lo que le iba a dar paz según ella. Y Adrian le decía : ”basta, que queres hacer!!?, basta ya, basta” y en el pasto de esa vereda, estaba ella no era el charco de sangre que quería ser, era un charco de lagrimas. Y de costado se paraliza el tiempo a su alrededor y mira el pasto detalladamente, mira para arriba y ve el cielo mas claro… Cuanto tiempo ha pasado?  También comienzan a prenderse las luces de las casas de esa cuadra. Adrian dice “Vamos tenemos que irnos de acá, vamos a tu casa” Y los dos la acompañan nadie dice una palabra, se retoma el camino para el norte y se escuchan bullicios, ella se da vuelta y ve que a lo lejos hay dos patrulleros con personas, pero vuelve la vista al frente. Seguramente los vecinos llamaron a la policía por semejante alboroto. En realidad fue así. Adrian y su amiga los siguieron en todo momento desde que ella se fue, pero trataron de no ser vistos, sabían que las cosas no iban a terminar bien, y ambos la conocían bien como para saber que existían la posibilidad de que las cosas no terminaran bien. Llegaron a su casa, Ambas agradecieron a Adrian por acompañarlas, Ella dentro de su nubladez le dio las gracias sin darse cuenta que si el no hubiese estado en ese momento, ella hoy estaría muerta.
Y tal vez después de tantos años ni su amiga, ni Adrian recuerden bien ese hecho. Ella si. Porque sabe que si no hubieran estado no solo estaría muerta, hubiera destruido una familia que es feliz, no hubiera podido seguir viviendo amores y desamores. Y hoy no estaría viviendo el verdadero amor. Nunca lo hubiese conocido. Y es raro decir pero gracias a su primer amor hoy puede vivir una vida con el amor de su vida.

Entonces puedo deducir que las relaciones amorosas que no fructifican se potencializan más en el sentir de una persona, sobre todo la etapa adolescente. La depresión en la que caen por no sentirse queridos, por ejemplo,  es lo que lleva a una persona que ha sufrido varias desilusiones amorosas a quitarse la vida. No es por una relación en específico, sino por muchas que no fructifican. En la adolescencia uno vive un mundo con cambios emocionales, rebeldías. En la historia la muchacha comienza a fumar, toma alcohol en exceso.
Yo creo como algunos dicen que uno crea su destino a partir de su infancia. Y a medida que pasan los años uno lo ve reflejado en la vida actual.
No todos los chicos pueden tener el mismo comportamiento digamos antes los fracasos o desilusiones amorosas, ya que según mi teoría dependería de “la vida pasada”. Pero lo cierto es que hay jóvenes que les puede doler pero de ahí no pasa. Pero hay otros  que buscaran otros métodos para no sentir ese dolor y ahí pueden que vean la muerte como puerta de escape. Y destrozar la familia, si es que la hay. Es tan importante que los padres puedan dialogar con sus hijos en la etapa de juventud, adolescencia. Pero no porque ellos esperen opiniones o consejos, sino que solo quieren ser escuchados. En mi caso yo elegí mi carrera, porque sentí que no era escuchada, soy muy injusta con mis padres al decir esto pero es lo que yo sentía en ese momento como adolescente. Y me dije a mi misma que si estudiaba psicología no iba a pasar lo mismo con mis hijos, iba a poder evitar tal vez que pasaran por cosas que yo pase que no debería haber pasado. El tema es que en algunos casos es posible todo esto cuando el adolescente muestra su depresión, sin embargo en la mayoría de los casos no lo hacen, yo no lo hice, como saberlo entonces?
Algo que leí que entorpecía la prevención de la conducta suicida, es decir que las personas que quieren matarse son cobardes, o que no son valientes. Los suicidas no son cobardes ni valientes, ya que estas dos palabras son atributos de la personalidad que no se puede cuantificar por las veces que una persona se quite la vida o deje de quitársela. Estas creencias deben ser eliminadas, porque como dije entorpecen la prevención.
Todo debe ser tomado en cuenta, y ser comunicado a padres, maestros, personas de confianza, médicos. “El comportamiento suicida incluye el deseo de morir, la representación suicida, la idea suicida, la amenaza, el gesto, el intento suicida, el suicidio frustrado, el suicidio accidental y el suicidio consumado”.

Volviendo a mi sueño de hoy, que me llevo a escribir esto, lo del caballo tendré que pensarlo mas, lo de mi misma tirada, ya lo habrán descubierto.

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