lunes, 12 de mayo de 2014

No fue la 1era vez que sentí ganas de no vivir más, pero...

Fuimos trasladados a otra ciudad, pensé que iba a ser para siempre mi estadía allí. No fue coincidencia de que termináramos en el mismo lugar, al realizar el test procure ser la ultima en salir para escuchar donde debía ir y que nadie mas escuchara. Los jefes me dijeron que tenia que ir para el este, ja, el este por donde sale el sol, el mejor lugar, cálido, tranquilo, bello, tenia ya conocidos allí. Pero no le habían escogido para ese lugar a él. Entonces luego de ese pensamiento feliz que tuve por 2 segundos, rápido reaccione y convencí hasta el cansancio a estos jefes para que me mandaran al oeste, donde se decía que las cosas no eran fáciles, donde todos evitaban ir de ser posible, donde se ocultaba el sol, donde le habían dicho que fuera. Y como siempre, pude convencer, conseguí lo que quería, pude hacer que me dieran la razón, razón a mis razones sin sentidos. Palabras que dije para envolverlos realmente en un misterio de porque quería ir si era lo que no me convenía. Salí de la habitación, sonriente y estaban todos afuera y me preguntaron donde iría "Al oeste" dije, y gire mi cara hacia donde estabas vos y te mire directamente a los ojos. Tu mirada mostraba sin querer cierta extraña alegría que solo yo veía. Una mueca salió de la comisura de tus labios, respiraste, te acercaste a todos y dijiste que te ibas a tu casa a organizar todo. Teníamos 3 días ya que era viernes y el lunes comenzábamos.
Estuve sin dormir prácticamente todo el fin de semana, muy activa, con mucha energía para hacer lo que debía hacer tan rápido que me quedaba tanto tiempo para pensar, idear, hacer un cronograma, un plano, organizar mi vida como yo quería que fuera a partir de ese lunes. Pensamiento sobre pensamiento, la cabeza a mil, sentía el corazón ya aun en el ruido, lo sentía en los oídos desde adentro. Yo estaba feliz, era feliz. Iba a compartir con él todos los días.


Estábamos esperando el colectivo el grupo, solo eran 2 horas de viaje, pero debíamos ir en ese colectivo porque era parte del trato que nos daba la empresa. Nos llevaban y a los que no conseguían quedarse los traían. Sino, nos llevaban y a los que tenían lugar donde quedarse allí volvían en el colectivo el viernes. Y así seria en teoría. Yo tenía las dos opciones.
Cuando subimos estabas muy adelante y fui tan rápido hasta donde estabas vos que empuje a una compañera, cayó mal sobre el asfalto y se lastimo el antebrazo. Yo me quede paralizada porque no me di cuenta de  lo bruta que fui, pedí disculpas, me miraron mal pero las disculpas fueron aceptadas. Seguí subí, y cuando empecé a ver entre los asientos, ahí estabas. Diosss, paralicé todo el pasillo quedándome parada ahí como tonta, petrificada como si hubiese sido medusa cuando me miró. Reaccioné ante el permiso de los de atrás y seguí avanzando hasta él, y directamente me senté sin preguntar.
"Como te ha ido el fin de semana José, como vas a hacer con tu mujer y tu hijo?" 
Si, amigos míos no se trataba de una simple relación de dos jóvenes. Aunque la relación pasaba mas por mi lado que por la de él. Yo estaba convencida desde el día que lo conocí, que fue mucho tiempo antes de esa entrevista, que él siempre quería estar conmigo, por sobre su hijo. Que al final de la historia que me perturbaba cuando no me daba felicidad me iba a elegir a mí. Que íbamos a ser tres, y yo iba a ser la madre de su hijo también. Su hijo que era igual a él, no a ella. Me estaba volviendo enferma, loca, obsesionada, pero realmente era capaz de dar mi piel, mis ojos, mis manos, mi vida completa por el o por su hijo que era su vida. Aunque nada de mi valiera la pena yo siempre iba a hacerlo, esos eran mis pensamientos, eso era lo que yo sentía, o al menos lo que uno cree sentir, verdad?.
"Bien, voy a estar acá y después voy a volver a mi casa todos los días para ver a mi hijo, lo voy a ver mucho menos pero no voy a trasladarlos acá porque no llegamos con nuestras posibilidades económicas"
Yo positiva, ante todo le dije que estaba bien, que tenia razón. Mientras tanto pensaba que no me iba a quedar con mi hermano que estaba en esta ciudad sino que iba a volver a mi casa para tomarme el colectivo con el todos los días, y poder compartir mas momentos juntos.

Nos conocimos en el trabajo anterior, me enamore sin conocerlo, me seguí enamorando hablando con el, y fue algo que no pude detener. El siempre mostro simpatía ante mi, y yo no la alucinaba. Mis compañeras siempre me decían, pero el guardaba un secreto. Tenía 20 años yo 21. Éramos jóvenes. Primer trabajo formal en ese entonces. Un día hablando y riendo solos, decide ir a comprar y se cae su billetera. Se cae en el piso abierta de par en par, bajo mi mirada y ahí lo veo, una fotografía de un niño igual a él. Me agacho, rápido y levanto su billetera peguntándole si era su hermano... Rápidamente la acomoda, no me mira y me dice es mi hijo, y se va. Que me dijera eso después de 6 meses de haber estado histeriquiando, de miradas, de roces de idas y venidas juntos, risas, que definitivamente no llevaban a una amistad, fue un balde de agua fría para mi cuerpo. Fue un puñal para mi corazón. Tuve muchos noviecitos, novios, salientes, amantes, como quieran llamarle, pero nunca esto. Y no me preocupaba el niño, me preocupaba la madre. Comencé a hacerme miles de conjeturas hasta que volvió con lo que había comprado. Y yo lo mire, no sonriente como siempre, le pregunte "temes un hijo?" y me contó la historia:
"En mi barrio tuvimos una fiesta después de terminar el colegio, yo recién cumplía 18 me emborrache, todos estábamos borrachos, todo el curso y la casa ese estaba sin padres, y me acosté con una compañera, no me cuide y quedo embarazada. Mis padres y sus padres decidieron que debíamos asumir las responsabilidades, y mis padres quisieron que cuando naciera viviéramos los 3 en mi casa, en una de las habitaciones. Somos una familia numerosa, mis hermanos mayores viven con nosotros y sus familias en mi casa, es un terreno grande. Algunos están haciendo más habitaciones ahí. Esa es la historia. Mi hijo es todo para mí. Yo hoy estoy acá trabajando para el, para nadie mas. No hay nada ni nadie que me importe mas que él."
Otro balde de agua fría para mi, yo egoísta , si, pero mentirosa si no lo digo ese "no hay nada ni nadie que me importe mas que él" me estacó. Pero por más fría que haya sido esa agua, ese baldazo. Mi sangre se volvía bordo, pude respirar y seguir con la conversación. 
"Porque nunca me dijiste nada? Nos besamos José, digamos que te obligue pero después no ofreciste resistencia alguna. Hicimos el amor, esta bien que yo te lleve de sorpresa al hotel, pero sentí que me hiciste el amor, fue hermoso y creo que fue hermoso para vos. Dejaste que me acostara en tu pecho. Como no me dijiste esto? Que hay de mis sentimientos ahora, que los ves todos los días, que los nota ya todo el mundo, que hay de mi en todo esto?" No hubo respuesta alguna de su parte.
Y la sangre bordo lo único que hizo, fue que brotaran lágrimas de mis ojos y saltaran como si me hubieran cortado una arteria. Su cara estaba triste, él me quería, la sabia que me quería, yo sabia que me quería. Y por un tiempo yo hice mi duelo en casa, un duelo que mis padres no comprendían ya que me pasaba las horas que debía dormir llorando, decidí alejarme físicamente un poco de él, pero no dejábamos de cruzar miradas alguna que otra vez. Llegaron las vacaciones, un alivio no verlo, aunque lo sentía adentro. Luego de dejar de llorar, de seguir amándolo más que a nada mi mente se propuso una meta y mi mente solita la cumplió antes que todo pasara, Es como que había visto el futuro, nuestro futuro. Y me hice los famosos planos, y todo lo que debía hacer para estar con el, Vivir una vida con el y con su hijo si era necesario.

Y así fue que todos los días, volvíamos juntos. Hasta que un día al bajarnos me dijo "Yo lo único que quiero hacer ahora, es volver a mi casa y ver a mi hijo, porque lo extraño, hace horas que no lo veo y no quiero encontrarlo dormido" Y yo no comprendía dos cosas, primero como podía decirme eso sabiendo lo que yo sentía por el y lo que me dolía que hubiera un ser antes que yo; segundo como yo podía ser la villana, la mala, la egoísta si yo no era así, nunca fui así, amo los niños y nunca me hubiera gustado que mi papa nos hiciera algo así. Y con toda mi incomprensión, seguía mirándolo a los ojos, tenia los ojos con brillo, era de noche, el colectivo nos dejo en la plaza de siempre todo se fueron y fueron muchos minutos mirándonos y no le di ninguna acotación a lo que me había dicho, entonces al fin le digo "esta bien, que esperas para ir" Y da un paso hacia mi, clavándome la mirada, prácticamente sentí que me agarro el corazón, y me dijo "Pero te miento cuando te digo que es lo único que quiero hacer ahora, siento una necesidad insoportable de besarte, de hacerte mía, de verte desnuda después de que te entregaste a mi. Te quiero mía, solamente mía y no aguanto mas aguantarme todos estos días, semanas, meses sin tener un roce así con vos. Así que hoy yo, te voy a llevar conmigo, hoy vamos a hacer lo que yo quiero porque sé que no vas a decirme que no."
Yo sentí, que me tenia del corazón, yo pensé que iba a apretarlo y reventarlo, pero no, activo todo en mi, cada molécula se volvió rosa, solo pude responderle con una sonrisa cómplice y creo que hasta él podía escuchar los latidos de mi corazón, no se si el sabia cuan enamorada estaba al día de esa fecha. Y que así como me daba viva podía quitármela, que se había vuelto mi mundo, mi única razón se existir, yo ya no tenia mascotas, hermano, padres, familia, amigos. Miraba mi alrededor imaginaba mi vida y solo estaba el.

Estábamos recostados, hotel de 3 horas, faltaba una hora para dejarlo. Y dije lo que quería decir hace tanto tiempo, ya hacia dos años de nuestras idas y vueltas
“José, por qué no la dejas? No la amas, nunca la amaste. Yo podría darte todo, yo no tendría problema que la veas por lo que los une. Yo te amo y siempre lo supiste.”
Y su respuesta no fue la mejor, su respuesta no fue lo que esperaba, y marco el comienzo de la nueva etapa que vendría.
“Fabi, yo te quiero y nunca antes quise así. Pero no voy a dejarla nunca, ni por vos ni por nadie. Porque no soportaría ver menos a mi hijo de lo que ya lo veo. Yo no quiero este trabajo, yo quiero conseguir algo mejor, quiero progresar. Quiero darle una familia a él. Y no me importan mis sentimientos, ni los tuyos, ni los de nadie, sólo me importa él”
Y mi carne se endureció, mis pupilas se dilataron, mis ojos se oscurecieron y aun así me contenía para no llorar. Solo volví a abrazarlo, sin berrinche, sin escena. Y mi mente pensó, algo tengo que hacer.

Al volver a casa llegue a mi cama y sin siquiera sacarme las botas apreté fuerte el acolchado y grite hasta que pude abrir los ojos, me dolía la garganta, fue como que me perdí como si me hubiera desmayado pero solo había gritado. Me dolían las manos, me había roto una uña, y toda la parte donde estuvo mi cara estaba empapada. Fue extraño porque no recordaba. Me levante y fui a la habitación de mis padres y no estaban. No sabía que había pasado, pero me sentí tan sola que me senté en el pasillo y comencé a llorar, o seguí llorando. Esta vez me habían reventado el corazón, y ya no podía escuchar mis latidos, suponía que mi organismo solo era sangre ya que me habían reventado el corazón.
Sentía que me iba a morir, la sensación era muy abrumadora, tenía ganas de romper cosas, tenía ganas de manchar las paredes, de desarmar todas las camas, de meterme debajo de ellas, quería quitarme la vida. Y no tenia mejor escenario que ese, pero no tuve el valor de matarme pero si tuve otra idea. Encontré la trincheta de mi papa, y cada vez que me venían ganas de llorar me hacia un corte en el dorso entre el pulgar y la muñeca. Eran dinos cortes hablan sido unos 15 cortes , prácticamente no sangraba, era como cortarme con una Gillette, muy doloroso, pero calmaba mis ganas de llorar, y en un momento hasta sonreí. Luego escuche el ruido del portón, me fui corriendo a dormir para que no me vieran ni tener que dar una explicación de nada.

Al otro día subo al colectivo y José estaba sentado con otra chica, otro baldazo de agua fría, me miraron me saludaron como si nada. Estaba muy frio y una compañera me pide que me siente con ella. Estudiaba psicología y me pregunto obviamente que me había pasado en la mano, yo tonta que no me había tapado los cortecitos. Le dije que me caí, solo me miro y me dijo que tenia unos guantes de mas que me los prestaba , que me fijara si no me causaban dolor al ponérmelos. La verdad que nada podía causarme más dolor que no estar sentada a su lado.
Le agradecí, me los puse y mi plan lo mismo seguía en carrera.
En el trabajo, note algo diferente. Su actitud. Estaba como liberado. Estaba como… en papel de mujeriego? Nos sentábamos en lugares diferentes, y solo los del colectivo notaban que había o hubo o se suponía que había algo entre nosotros, en el trabajo no. Y no me había dado cuenta nunca, de lo ciega que estaba que todas las compañeras “putas” (así les decía yo, que irónica) estaban alzadas (sigo siendo tan estúpida) como perras (yo fui la peor perra) por él.
“Ahhh noo” me dije a mi misma. Y por cualquier cosa me levantaba, para hablar cualquier cosa referido al trabajo por el, y este grupito de 5 chicas que de pronto estaban en su equipo de trabajo, me miraban, se reían de mi, seguramente de mis ojos hinchados y mi actitud de desesperadas. Ahí no puedo culparlas. Pasaban los días, no conseguía que me sonriera como a todas, que se vaya rápido, que se sentara con otras o incluso que se fuera de otra manera que no era el colectivo del trabajo. Se iba en auto con ellas. No lo podía creer.

Llegué a mi punto limite en una planta con mas de 600 empleados, yo iba y venia llorando de mi lugar al de él, usaba el celular para mandarle fotos o mensajes provocativos a él. Hasta que un día a la salida antes de yo subir al colectivo le pedí hablar y me dijo que no. Eso se “no” Fue lo peor que pudo pasarme ese día. Subí al colectivo, y en las dos horas de viaje solo lo llame lo llame unas 150 veces, le mande mensajes, lo llame cuando calcule que podía estar en su casa hasta que apago el celular. Al otro día, solo me di vuelta para mirarlo y justo me miro, pero su cara no era sonriente era una cara transformada de odio.  A la salida, de nuevo le pregunte si podíamos hablar y me dijo q no. Así por 3 días más. Hasta que llego el día, justo tenía que llover, salimos y me dijo
“Estás loca”
Yo... yo le dije “qué?”
“estas loca, y con los mismos ojos que me miro en la plaza esa noche me dijo, no podes llamarme mas de 100 veces, vos te pansas que eso esta bien? Esas actitudes que temes son de una loca, estas loca, yo no quiero saber nada con una loca”
Y yo le dije herida y titubeando
“pero… pero te estas haciendo el lindo, el interesante con todas esas otras chicas”
Y él me dijo
“La única persona que puede hacerme una escena de celos, la única persona que puede decirme algo es ella, no vos. Vos no sos nada Fabiana. Nunca fuiste algo para mi, nunca te di esperanzas de nada”
Eso ya no fue un baldazo de agua fría, como venia diciendo, eso fue el salto de la garganta del diablo cayendo sobre mí. Y nuestras palabras eran a los gritos en la calle, todo el mundo saliendo, todo el mundo escuchándonos. Se da la vuelta para irse, y yo llorando lo persigo y lo agarro de atrás y le digo “pará, no te vayas”, se da vuelta y me dice “no quiero saber nada con vos, no me llames, déjame en paz a mi y a mi familia” . Se da vuelta y da unos pasos mas, y yo de nuevo por detrás “no” grito, no te voy a dejar ir así, no quiero, por favor.
“Loca, loca, loca…” con cada “loca” da un paso mas cerca mio su cara se desfigura, es un rostro cruel que me lastima. Me señalaba el pecho, me empuja con el dedo “no quiero que me molestes más” y se va. Alrededor de 150 personas nos estuvieron mirando, tal vez no escuchando tal cual. Pero él se va, y en el barro de la orilla de la calle entre la entrada del trabajo caigo de rodillas, me tomo la cara, lloro por unos segundos. La lluvia es mas fuerte, me destapo la cara muchas personas vuelven a sus vidas habituales otras no dejan de mirarme, sale una compañera me llama a los gritos, hago un gesto de NO con la cabeza y me voy en sentido contrario a él. Caminando bajo la lluvia, llorando sin hablar, respirando como puedo, de vez en cuando limpiándome la cara con las manos con la misma ropa. Completamente empapada. Me siento en una garita de colectivo que va para mi casa, ya no sé que hacer, si llorar, gritar, tirarme a los autos que pasan, ir a matarme frente a él, llamarlo, contarle todo a su mujer, no se. Es como que necesito una reorganización de planes para mí, no me quiero sentir así. No quiero seguir sufriendo de esta forma.

Llego a casa, mi hermano le conto la verdad a mi mama, mi mama llorando yo llorando, trata de hacer entrarme en razón. Razón? Acoso la tengo? Tengo la capacidad, siento que la perdí hace tanto, o siento que nací sin ella. Siento que puedo tener razón para las materias del colegio, ya en la facultad no pude, y en la vida no puedo , me cuesta. Que me pasa. Porque me pasa esto. Porque puedo sentir que mi vida vale tan poco cuando no puede ser como yo lo pensaba. Porque estas ganas de gritar, porque me pierdo en el llanto. Porque no encuentro salidas inteligentes que no impliquen dañarme aun mas. Todas mis dudas son respecto a si debo y merezco seguir o no. He perdido las ganas de estar viva, justo llega la navidad, y salgo del trabajo como si no hubiera nadie. Me pasan a buscar, la peor navidad de mi vida, aunque amo las fiestas. Solo quiero llorar, y ya la mayoría sabe porque, pero nadie tiene respuestas para mi, 24 años se ve que son suficientes para entender las cosas, 24 años se ve que son suficientes para entender todo.
Y desde ese día decidí no mirarlo mas, reconocía sus colores, él era el único que vestía de tanto marrón. Y si veía ese color agachaba la cabeza. Evitaba su equipo de trabajo, evitaba todo fueron 8 meses que lo evite, hasta que mi compañera me dijo “se va, consiguió algo mejor cerca de su casa” y mire… vi que iba saludando a todos los que habían compartido algo con el, saludo a todos menos a mi. No esperaba su saludo, después de esa pelea que dejo marcado mi corazón, después no de hablarle por tantos meses ni yo a el ni el a mi. Después de que no hubiera disculpas. Se fue, solo se fue.
Solo era un adolescente ambos lo éramos, tuvo una vida difícil no puedo culparlo. Me rompió el corazón, yo no sabia que era bipolar, seguramente de haberlo sabido no hubieran pasado tantas cosas. Un día cuando estábamos en relación con el primer trabajo nos juntamos a comprar unas entradas para cada uno por su lado ir a ver a su equipo de futbol , que era el mismo. Y él fue con su hijo, ahí lo conocí personalmente. Y nunca voy a olvidar, lo hermoso que era, como tampoco voy a olvidar el momento en el que José y yo estábamos hablando y su hijo dijo “mamá” “mamá” otra vez, como pude hacer eso. Yo no se si hoy 6 años después ese niño lo recordara, tal vez no, pero no se. Yo recuerdo cosas de cuando tenia 1 año. Y el tenia casi 2.

Me pregunto que diría hoy José de mi si supiera, que si, realmente estaba loca, digamos. Que había algo de no normal en mí. Que yo no era una mala persona, solo que lo amaba el doble de lo que alguien seguramente pueda llegar a amarlo alguna vez.
A veces me pregunto que será de él, o que pasaría si lo viera.
Ojala sea feliz, ojala no haya seguido por el mismo camino de la infidelidad. Camino que él me hizo conocer, pero que no lo culpo ni mucho menos me culpo, hay tantos conceptos que los tenia interpretados de una forma y de pronto con la enfermedad me doy cuenta que hay cosas que no son como yo creía, son mejor o peor, o sólo son diferentes.

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