"Toda la vida me desvaloricé, padeciendo apegos y dependencias emocionales en las relaciones con el otro sexo. No me creía linda. No me sabia hermosa. Y al tener lo que todo hombre al final de cuentas busca, boca, vagina, un par de pechos y un buen culo me aproveche de ello. Era genial usar eso para yo sentirme en lo mas alto. Para ser buscada, para ser encontrada fácil. Para que quien dijera mi nombre supiera quien era yo. Para pisar fuerte en ese terreno y hacerme la fama. Y detrás de un labial barato se escondía toda mi amargura en aquel entonces. Me miraba al espejo y no importaba cuanta luz hubiera no me podía ver brillar. Me preguntaba qué veía realmente. En el fondo buscaba el amor, la aceptación, sentirme fuerte y que fuera cierto. Lo buscaba mal pero lo buscaba. Buscaba alguien mas. Todo lo que sentía que me faltaba lo compensaba con los demás. Y aunque pueda parecer que los usaba, en realidad yo me dejaba usar. No hubo un digno beso, ni unas palabras bonitas para mi. Nunca hubo rosas ni cartas de amor. Y mi alma como un hielo dentro de una botella de plástico resistía, fría. Esperando su momento para ser descongelada y volverse el agua que alguna vez había sido. Hasta que un día me cansé de llorar por los desplantes, por los no, por los rechazos, por los llamados o mensajes no respondidos. Al final de cuentas sabia que nadie iba a amarme de la forma que creía. Es mas nadie iba a amarme. Yo no era digna para quienes eran de un determinado estatus cultural. Y era la piba fácil para los de menos recursos. Yo era chica y la sociedad en las estúpidas novelas extranjeras me mostraban que se debía sufrir para encontrar el amor. Yo había elegido sufrir de esa forma. Yo era pequeña y los dibujos animados que veía me hacían creer en los amores con superpoderes, que vienen y te rescatan de donde te encontrás en peligro. Cansada de amar a quien menos lo merecía, cansada de rogar por limosnas o premios pensé en vengarme. Ya adulta, en mi cuarto de siglo; recordé que en mi vida había conocido a una mujer que me había contado la historia de Romeo y Julieta antes que pudiera ver la película. Y mujer de campo curaba males del cuerpo, para mi desgracia no curaba los males del alma, menos los del corazón. Pero tenia algo que me mostró una vez, que no podía creer que existía. Recordando todo eso recurrí a ella después de muchos años y esta vez no era por un dolor de muela o por un empacho. Le pedí lo que me había mostrado. Siempre supe que me tenia cierto aprecio, aunque no era familiar era extraño. Ella estaba en su lecho de muerte, cáncer terminal y fue con gusto que me dio eso que le pedí. No me cobro, sabíamos ambas que no podía pagarle. Comenzó el plan de mi venganza. Mi deseo de venganza consistía en un principio en forzar a quien me haya hecho algo malo a sufrir el mismo dolor que él infligió, y asegurarme de que esta persona no volverá a cometer esos daños otra vez, ni a mi ni a nadie. Elegí el día miércoles 14/10. Me levante mas esperanzada que nunca empece a revolver mi ropa, mis zapatos decidí vestirme totalmente provocativa. Elegí los zapatos negros con los tacos mas finos y mas altos. La falda negra que simulaba cuero tiro alto. Esa camisa de seda roja que con un botón estrategicamente desprendido dejaba ver un poco mas. Me mire al espejo y esta vez me vi reluciente, realmente era lo que veía. Use el labial rojo que me había salido una fortuna. Todo mi vestuario y maquillaje se debían a mi tiempo trabajando en esa empresa donde arranque un par de cabezas ja. Me planche el pelo con unas leves ondas, y mis labios se volvieron mas rojos al usar lo que aquella mujer curandera, y moribunda me había regalado, Sabia lo que se venia. Decidí no tomar el colectivo, comence a caminar por la vereda y me sentía una trola fría aunque la botella ya estaba liquida. Venganza. Cada vez que daba un paso y un masculino me insinuaba me paraba o me volvía a él para darle un beso, y después con una sonrisa me despedía. Así lo hice con esos albañiles de la obra de la esquina, a pesar que uno quiso tocarme el culo lo mismo sonreí. Lo hice con ese policia que siempre miraba a las chicas que salían del colegio, un buen beso y mi boca nunca dejó de estar roja. Pasé por el edificio mas alto, el que esta lleno de espejos donde siempre me miro y salia el jefe de allí... que nunca me había mirado, que a la noche se lo veía siempre con una distinta... y ahí estaba, mirándome como si fuera un pedazo de carne y él un león hambriento. Se acerco como para darme charla y yo directamente fui a sus labios, no deje que dijera palabra y volví a sonreír y me fui. Ya no sentía mis sonrisas. No me dolía el musculo de tanto sonreír. Camine una hora, pero seguía fresca, quería mas, mas victimas. Pase por una ventana donde también me veía reflejada y vi que necesitaba mas rubor, ahí fue cuando me di cuenta que el tiempo se acababa. Yo debía besar mas y mas. Debía dejar mis besos en todos esos labios. Y seguí. Hasta que en el ultimo ya no sentía mis labios. Y camine hasta el banco de una plaza, para acostarme ahí. Revolear los zapatos era la idea, pero apenas pude sacármelos. Tenia frío. Era una plaza desolada en un barrio cualquiera de esta ciudad. Pasaba una mujer con un carrito, con su hijo, me miro y siguió su paso. Y pensé, "debí besar alguna mina que estúpida" pero lo hecho, hecho estaba. Cuando conocí a la señora curandera me contó de un veneno que había hecho para matar a su marido hacia muchos años, era un veneno que no hacia efecto inmediato sino que a las dos horas te llevaba a la muerte. Yo decidí vengarme, no de los que me hicieron mal. Decidí vengarme de cualquier hombre que me mirara con deseo, de cualquier hombre que me tirara una indirecta de que quería manosearme. Decidí vengarme del que me miraba porque llamaba la atención aunque no me conociera en mi interior. Decidí vengarme porque no aprendí a pensar de manera inteligente, sensata, noble y a ver la vida de manera clara. Muchas mujeres que no se aman no aceptan el entorno, no aceptan a los demás como son y esperan lo que no llegará porque ellas mismas no saben vivir con pasión su día a día. Como sea, cada uno de los que recibieron mis besos al cumplirse el tiempo van a desplomarse en el suelo. Yo no voy a caer esta vez no, no porque ya estoy acostada, preparada en este banco mirando el cielo. Ni siquiera es la tarde. Que forma interesante de vengarse señora, que buena idea me dio. No voy a poder dar el informe si después me sentí aliviada por toda esta venganza contra los hombres, conmigo no se va a poder hacer el estudio. Pero por lo que va de mis últimos momentos nunca me he sentido mas viva, mas linda, mas feliz, mas aliviada que ahora."
martes, 14 de octubre de 2014
Historia de una venganza
Probablemente, todos han sentido en algún momento deseos de venganza ante alguna ofensa por parte de otra persona. Muchos han buscado ceder ante estos deseos vengarse a toda costa es el fin. Pero ¿Cuáles son los efectos de la venganza? o ¿Qué clase de personas buscan vengarse de los demás? Las cosas no son demasiado simples y tienen un costo para quien la ejerce. Vengarse puede decirse que es para encontrar el alivio emocional, aunque tal vez solo produzca lo contrario. Que mas da, podemos decir que de no habernos vengado nos sentiríamos aun peor. Maquinamos lo ocurrido, los hechos y hacemos que nos importen aun mas, lo cual lleva a pensar muchos mas en ellos y nos sentimos bastante mal. Hay quien dice que la venganza "mantiene la herida abierta y fresca". Si. Por eso les voy a contar esta historia de venganza. Donde no queda nada fresco, ni abierto.
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