lunes, 13 de julio de 2015

Al borde... mi trastorno bipolar

Recorriendo cada surco de mi cerebro estoy. Trotando como si hiciera una actividad física. De pronto, esa yo que trota, no siente que sea una. Siento que soy mas de lo que puedo soportar. Y ni hablar de los demás. 
Tu mente es demasiado poco compleja para mi. No estas a la altura de las circunstancias. Así que cada chance que tenemos se hace en realidad un absurdo para quien lo mire desde muy lejos.
Yo se que estoy mal, yo se que mis palabras son hirientes pero no me importa seguir el  recorrido, seguir trotando para llegar a ningún lado, porque no tengo miedo pero a la vez lo tengo.
Creo que por primera vez estoy experimentando nuevas conmociones en este estado. No se que hacer... creo que siento todos los sentimientos de las personas del mundo. Y soy como una granada. Soy una mina enterrada en este camino donde voy trotando, en algún momento me voy a pisar. Me hundo cuando vuelvo a pasar por mi zona frontal y pido ayuda por lo bajo porque decido que tengo que subir sola. 
Me caí y aun así me levanto por mis propios medios. 
Mande a todos al demonio, y soy lo único que queda esta noche. Yo y mis otras yo, haciendo y deshaciendo en mi lo que les de placer, lo que las castiga, lo que no las fatiga. 
Pero de pronto una idea se mete por ahí... haciendo cortocircuito en mi. Y por un instante creo que seria tan perfecto ahora que me entendieras que no estoy pasando un buen momento, que estoy en "esos" momentos, Que digo 100 palabras, 99 hieren... 1 no. 
Hoy pronunciar mi nombre quema, mientras mas cercano sea alguien a mi, peor. Y los fantasmas están ahí, y soy yo misma quien les da cabida, de que vengan y muevan todo lo simple que había ordenado. 
Es un día que debería pasar rápido. Tal vez durmiendo hasta el amanecer. Pero aun quedan horas, aun debo hacer cosas y no quedan ganas. 
Me siento aquí a escribir y describir lo que hoy me pasa. Para no caer temprano en alguna obsesión. Sé que no es fácil, pero ya no se que tan difícil se ha vuelto para los demás. 
Nadie es perfecto y yo no me siento de ese grupo. 
Soy un peligro andante, quiero imponer mis ideas. Quiero que se haga lo que digo, porque es lo que mi ser dice que esta bien y no puedo entenderlo de otra forma. 
Me siento única, incomprendida por la sociedad e impotente. Entonces, ¿cuántas chances mas voy a tener?, ¿cuántos comportamientos de este tipo van a seguir siendo aceptados pero reprobados?. 
Yo no quiero terminar encerrada en ningún lugar, aunque a veces me autoencierro con mis paredes trasparentes que me acompañan a todo lugar. Yo no quiero que mi yo se pierda en ese "trotar los surcos". Parece un laberinto, hoy no encuentra la salida. Aunque siempre termina encontrandola, temo que algun dia no y me pierda para siempre.
 El tiempo pasa y lo único que quiero es sentirme bien. Pero ya últimamente eso significa que todo el resto se sienta mal o peor que eso. Prometo imposibles, y recibo oportunidades que tal vez ya no merezca. Construyo un castillo con un grano de arena.
Ya no estoy pudiendo aprender la lección. 
Importante es que no tomes, que no se tome cada palabra que digo como que es realmente lo que estoy queriendo decir. Yo no quiero lastimar a nadie aunque lo haga. 
Estoy harta de pedir disculpas. 
Estoy cansada de explicar porque lo hice. 
Mejor se me alejan todos hasta que esto pase. Acaso ¿quién quiere cargar con mi mochila? Igual... si alguien lo hiciera no aliviaría mi peso. No tiene sentido, no es fácil y para el resto mas difícil. 
No alcanza con decir lo que me pasa, no alcanza con nada. 
Mejor se me alejan ahora, nadie es perfecto y los veo mas imperfectos que nunca. 
No hay brazos en los que me pueda refugiar. Siento que no hay brazos mas fuertes que los míos. Lamentablemente no me funcionan los autoabrazos. Solo puedo seguir trotando, con mis zapatillas rosas con negro, que se mojan con el liquido cefalorraquídeo y realmente no me importa. Me importa cerrar los ojos y sentir el trote en mi mente hasta quedarme dormida y todo haya pasado.

No hay comentarios.: