lunes, 11 de agosto de 2014

Otra vez llorar

Llego el día esperado, lo que estaba buscando. No quedaron enmudecidos mis labios pero si entumecida mi calma. Mi cabeza estaba en una nave sin tiempo, cayó en un agujero negro cuando despegó desde el suelo al universo. Mis pensamientos atrás quedaron, mis impulsos avanzaron, cuando me dejaron abrir la boca desataron la tormenta de mi alma. Ahora soy un río sin calma, antes era un riachuelo. De a poco llegue al mar salado por mis lágrimas. Cada gota rodando por mi cara. No encontré respuestas a mi malestar, después de actuar tan normal. Tan Fabiana. Tan apresurada por querer impactar por venderme sin nobleza y molestar a los que estaban en la sala. Asustando a todos. Creyéndome superior, tanto así que logré ser aun mejor. Pero eso me sacaba de las casillas y no me daba cuenta, toda la mañana cada minuto que pasó fue un paso atrás a mi recuperación. Me di cuenta que no estaba preparada y me encontré horas después sin reír, sin energías para vivir, con ganas de ser un ovillo de lana gris. Para que un gatito dulce juegue conmigo. No había ganas de otra cosa. Quería un abrazo fuerte y cuando vino no podía dejar de llorar con ese descargo que hace tanto no estaba. Porque no había necesidad, porque no había dado un paso así. No hay consuelo en la tempestad en la que cayeron mis sueños. Estaba esperanzada, de que podía avanzar. De que aun mas me podía superar. Pero no es mi tiempo sigo dependiendo, no solo de mis medicamentos, dependo de los afectos. Económicamente me siento como claustrofóbico en ataúd. Como perro guardián que con cadenas suelen atar. Me revienta no encontrar la sanación final a mi dolor a mis angustias, al final de cuentas las pesadillas son un amor a lo que es mi realidad cuando quiero dar un paso como adulta. Tengo tantas cosas que quiero hacer y las mas importantes no me van a dar para comer el día de mañana. No voy a vivir toda mi vida en las nubes. Lo que brilla en mi sigue siendo un diamante en bruto que no puedo pulir. Si regreso el tiempo mi mundo sigue dado vueltas. Si volviera a nacer más desesperada estaría. Aunque el indigente, no nace indigente. Me di cuenta hoy, a pesar de que vi a una mujer a la salida de la entrevista con una niña en sus brazos alimentando palomas con pan. Yo volvería a nacer igual y mas aun sabiendo mi alma lo que me tocaría vivir como enferma. Ahora quiero salir de este ambiente de nostalgia, de este ambiente de alboroto que creé mas temprano. No quiero tener nada que ver con lo que me pasó hoy. Evito la llamada de la segunda entrevista ocupando la cabeza escribiendo con mis dedos sin tinta lo que siento ahora, haciendo una radiografía del por qué de mi espalda encorvada. Los rayos muestran oscuridad adentro de mi, es clave para mostrar la realidad... eso no va a cambiar. Pedí ayuda para salir y me salieron mas gotas de agua salada. Mojando la porquería de mi celular por el amor de dos amigas, que podrían ser mis hermanas. Hoy día esperado, quiero que termine diferente. Que se vaya por donde vino, tirar la cadena y que la mierda termine donde siempre... en nuestro río.

No hay comentarios.: