miércoles, 23 de septiembre de 2015

Una desesperacion

Hoy presencie la muerte de un animalito, un pequeño gatito que tal vez se me confunde en la mente su recuerdo, pero cómo era?... vi bien sobre el cemento, la mancha que dejó. Tan perfecta, y torturante para mi. Una mancha solamente para alguien. En ese momento imprimí mil veces en mi mente las imágenes que duraron segundos. Pero bastantes copias tenia como para repasarlas una y otra vez, desatando la desesperación. El tormento de no saber que hacer, la angustia terrible que se multiplicaba por diez en cada instante que me caía una lagrima de los ojos. Necesite llorar, gritar, pero ese desahogo era aferrándome a una idea negativa. La muerte del gatito. Angustia por recordar como fue manipulado su cuerpito después por ese señor. A ese señor yo lo vi como un demonio, que se llevaba en sus manos a un pequeño ser, que tuvo la mala suerte de cruzarse en su camino. Que encontró el fin hoy en esa calle, bajo esa rueda. Yo ya nada podía hacer, yo debí no pasar por ahí cuando sospechaba lo que era obvio. Me hubiera ahorrado unas 300 lagrimas. Me hubiera evitado esta dificultad que tengo ahora para ver. Y decido ser cruda escribiendo. Y decido contarlo de esta forma. De pronto me sentí mejor, después de mi medicación fast food... Mi psicóloga dice que es triste pero no esta bien mi reacción. Estoy de acuerdo, pero cómo aprendo a controlarme? cómo aprendo a ver lo negativo y trasformarlo de alguna forma en algo que puede ser positivo? La vida que tenia el gatito no era una buena vida? Ahora esta mejor? (aunque su cuerpito haya sido tirado por una alcantarilla) Que somos después de la muerte? Cómo es que la vida se va en un instante?

viernes, 7 de agosto de 2015

Señor Antipsicotico

Neuroléptico, mi fármaco amigo. Quien quiere ejercer modificaciones importantes en mi cerebro querido. Quien quiere mis nervios atar. Señor Antipsicótico le voy a comentar algo. Yo se que usted quiere romper mi piñata. Yo se que usted me quiere hacer bien. Pero realmente todavía no comprendo, a pesar de los meses cortamente eternos, ¿por qué está mal mi realidad?, si soy mas feliz con ella de lo que soy infeliz a veces. ¿Qué sentido tendria ser normal como el resto?, si no vivo mi vida con mis pensamientos, tan mios, tan geniales y particulares. Señor Antipsicótico entienda lo que le digo, no me arrepiento de usted. De entregarle mi vida, mi ser. Pero no puedo abandonar mi destino. Y aunque tengo que seguir otro camino, mas normal, no es lo que siempre pido. Me hace sentir de lo mas rara. No lo modifico, no lo cambio yo. En teoría ser mas normal no esta mal. En teoría yo vivo en un mundo irreal y la vida de todo el resto es diferente. No es fácil aceptar lo que le digo. Pero es como ir rumbo a lo desconocido. ¿Puedo suplicar que lo irreal no me abandone? Estoy a un paso de darme cuenta de los errores que esta semana he cometido, y no es facil aceptar cuando he perdido. Tuve que elegir la ayuda suya señor Antipsicótico, vivir mi vida con su nuevo laboratorio, con su clasificación química y con su mecanismo de acción. Los momentos no son un cuento, no son una historia que se oyen bonito. La vida mía si lo es. Mi vida es una fantasía muchas horas del día, cuando escucho y veo esos personajes de telenovela o película que tanto me hacen sentir. Que me hacen ver el rojo mas rojo. Que me hacen sentir al amor tan amor. El dolor tan desgarrante. La vida alucinante. Lucho con este mar donde me ha metido. Donde me ha puesto en una balsa de papel para remar hasta la orilla en este mar de dulce de leche para mi, pero de agua salada para el resto. Por mas que supliqué conocerlo y reconocerlo nuevamente a veces es como una trompada en la cara. Me corta las alas. Me pone plomo en la sangre. Me aburre tanto. Gracias por mantenerme viva. Pero aun tengo la esperanza de que no me lo quite todo señor Antipsicótico. Déjeme los colores brillantes, los sentimientos tan lindos, sentir tan rico cuando una tonada extranjera cruza por mis oídos. Déjeme con un globo de aire en vez de helio... no me voy a pegar en el techo. No voy a volar. Seguiré adentro pero abajo. Mi neuroléptico amigo, crea lo que le digo. No es que no vaya a haber otra ocasión para decirle todo esto. Hoy siento que ya le dije demasiado y es por lo que usted ha causado. Ya no puedo escribirle mas. Me alejo de mis palabras, aunque yo se que no soy lo que en verdad hoy parezco. No. 

domingo, 2 de agosto de 2015

Tengo trastorno bipolar y me encanta

De mi mente siempre sale humo
le entra risa tonta así como sale de mi garganta
Mi mente no desaprueba todo lo que hacen
pero debería darme cuenta de cuanto lo resiste a veces
Mi trastorno tiene humor
se ríe del chiste que es contaminarme
sabe que la sociedad desaprobó mis actos
y de que hubiese sido mejor descubrirlo antes.
Si el sol o la luna hablaran por mi
serian un importante testigo para mi sentencia.
Mi estomago se vuelve envuelto en sombras
mi sangre se envenena mas con la cura.
Estoy enferma, tengo trastorno bipolar
Si el techo de mi habitación no fuera mi confidente
hace mucho me hubieran descubierto
Tantos días, con tantos dibujos en él
dibujos que solo yo entendía,
que entiendo y que solo yo puedo ver.
Mi psiquiatra y mi psicóloga me ofrecen las alternativas,
me dice mi terapeuta como proceder.
Pero muchas veces lo único que me ha salvado
es mi gata con su ronroneo.
Estoy enferma, y eso me hace tan especial
creo que me encanta.
Mi familia intenta ayudarme
pero no saben que hacer ni que decir
Me aprovecho de su ignorancia al respecto
y no siento dolor alguno.
Tengo trastorno bipolar, me encanta
si fuera un hamster él seria mi ruedita.
Lo siento si he herido
no siento lo que he vivido
ha pasado muy rápido, la vida se me pasa 
como un tren bala frente a mi nariz.
Si alguien cree que necesito ayuda
que me enseñe su cielo
su lugar donde todo es perfecto.
Donde se puede ser y hacer
sin rendir cuentas de cosas mal hechas.
Ofrezcanme esa salud eterna que parece que hay
esa salud mental de la que hablan.
Si mi vida lo vale, la entrego por ese lugar.
Pero sé que no existe, es hipocresía.
No hay un santuario donde pueda arrodillarme
no hay sacrificios mas que para mi misma
lo que se sacrifican por mi
lo hacen por elección propia.
No soy un demonio cuando intento que todos hagan lo que digo
quiero ser como soy, pero me pican las venas
me envenena lo que tomo
aunque se que es por mi bien. 
Pero hoy tengo ganas de escribir esto en mi techo.
Lo siento solo me estoy expresando.
Lo siento no quiero hacer poesía, no quiero rimar
no quiero crear algo bonito.
Así que ¿por qué no me muestran ese lugar
donde todos son felices con su salud mental?
Si soy la enferma de los nuevo tiempos
si de mi mente sale humo
entonces no me analices,
no trates de entenderme.
Sociedad no trates de ubicarme en un lugar.
Sociedad no me califiques con una discapacidad.
Soy una persona, como todos los demás.
Hay días buenos, hay días malos.
Pero nunca dejo de volver a aparecer el sol.
Entonces ¿qué soy? ¿soy una persona?
soy yo, soy inmortal
porque mi esencia va a permanecer
porque siempre existió, porque existe y persistirá.
Mejor que un buen perfume.
Esta ruedita la puedo dejar cuando quiera.
Esto no es un pecado, no es herejía.
Tengo trastorno bipolar,
y realmente me encanta.


lunes, 13 de julio de 2015

Al borde... mi trastorno bipolar

Recorriendo cada surco de mi cerebro estoy. Trotando como si hiciera una actividad física. De pronto, esa yo que trota, no siente que sea una. Siento que soy mas de lo que puedo soportar. Y ni hablar de los demás. 
Tu mente es demasiado poco compleja para mi. No estas a la altura de las circunstancias. Así que cada chance que tenemos se hace en realidad un absurdo para quien lo mire desde muy lejos.
Yo se que estoy mal, yo se que mis palabras son hirientes pero no me importa seguir el  recorrido, seguir trotando para llegar a ningún lado, porque no tengo miedo pero a la vez lo tengo.
Creo que por primera vez estoy experimentando nuevas conmociones en este estado. No se que hacer... creo que siento todos los sentimientos de las personas del mundo. Y soy como una granada. Soy una mina enterrada en este camino donde voy trotando, en algún momento me voy a pisar. Me hundo cuando vuelvo a pasar por mi zona frontal y pido ayuda por lo bajo porque decido que tengo que subir sola. 
Me caí y aun así me levanto por mis propios medios. 
Mande a todos al demonio, y soy lo único que queda esta noche. Yo y mis otras yo, haciendo y deshaciendo en mi lo que les de placer, lo que las castiga, lo que no las fatiga. 
Pero de pronto una idea se mete por ahí... haciendo cortocircuito en mi. Y por un instante creo que seria tan perfecto ahora que me entendieras que no estoy pasando un buen momento, que estoy en "esos" momentos, Que digo 100 palabras, 99 hieren... 1 no. 
Hoy pronunciar mi nombre quema, mientras mas cercano sea alguien a mi, peor. Y los fantasmas están ahí, y soy yo misma quien les da cabida, de que vengan y muevan todo lo simple que había ordenado. 
Es un día que debería pasar rápido. Tal vez durmiendo hasta el amanecer. Pero aun quedan horas, aun debo hacer cosas y no quedan ganas. 
Me siento aquí a escribir y describir lo que hoy me pasa. Para no caer temprano en alguna obsesión. Sé que no es fácil, pero ya no se que tan difícil se ha vuelto para los demás. 
Nadie es perfecto y yo no me siento de ese grupo. 
Soy un peligro andante, quiero imponer mis ideas. Quiero que se haga lo que digo, porque es lo que mi ser dice que esta bien y no puedo entenderlo de otra forma. 
Me siento única, incomprendida por la sociedad e impotente. Entonces, ¿cuántas chances mas voy a tener?, ¿cuántos comportamientos de este tipo van a seguir siendo aceptados pero reprobados?. 
Yo no quiero terminar encerrada en ningún lugar, aunque a veces me autoencierro con mis paredes trasparentes que me acompañan a todo lugar. Yo no quiero que mi yo se pierda en ese "trotar los surcos". Parece un laberinto, hoy no encuentra la salida. Aunque siempre termina encontrandola, temo que algun dia no y me pierda para siempre.
 El tiempo pasa y lo único que quiero es sentirme bien. Pero ya últimamente eso significa que todo el resto se sienta mal o peor que eso. Prometo imposibles, y recibo oportunidades que tal vez ya no merezca. Construyo un castillo con un grano de arena.
Ya no estoy pudiendo aprender la lección. 
Importante es que no tomes, que no se tome cada palabra que digo como que es realmente lo que estoy queriendo decir. Yo no quiero lastimar a nadie aunque lo haga. 
Estoy harta de pedir disculpas. 
Estoy cansada de explicar porque lo hice. 
Mejor se me alejan todos hasta que esto pase. Acaso ¿quién quiere cargar con mi mochila? Igual... si alguien lo hiciera no aliviaría mi peso. No tiene sentido, no es fácil y para el resto mas difícil. 
No alcanza con decir lo que me pasa, no alcanza con nada. 
Mejor se me alejan ahora, nadie es perfecto y los veo mas imperfectos que nunca. 
No hay brazos en los que me pueda refugiar. Siento que no hay brazos mas fuertes que los míos. Lamentablemente no me funcionan los autoabrazos. Solo puedo seguir trotando, con mis zapatillas rosas con negro, que se mojan con el liquido cefalorraquídeo y realmente no me importa. Me importa cerrar los ojos y sentir el trote en mi mente hasta quedarme dormida y todo haya pasado.

miércoles, 1 de julio de 2015

Encierro

Como hierro caliente, mi mente se enciende y se multiplica el universo en cada segundo que le doy paso a mi sangre por mis venas. Como quema un hielo cuando lo aprieto sobre mi cara e irónicamente quiero soltarlo como si tuviese una brasa ardiendo en mis manos que a la vez me hace sentir helada. Quisiera que no se quedara esta sensación de delirio, porque es una condena a la cual fui sentenciada antes de tal vez ser amada. Y quisiera que no existiera, mi carcelero no me da tregua, vivo sentenciada a ser tu carne vivir en tu celda. Presa, esclava, arrestada de tus tiempos, de tus tantos episodios. Prisionera, cautiva, forzada de tus locuras, de los altibajos de mis estados de animo. En las mañanas se hacen casi imperceptible, las barras de esta jaula. Va pasando el tiempo y el sol se va escondiendo y cuando cae la tarde siento que algo me falta o que algo empieza a fallar. Se vuelven interminables las noches a veces. Y entre alegría y mal humor ya casi no tengo puente. Y estas noches no son grises, los colores resaltan y aunque sea a lo lejos puedo ver que estoy encerrada. Es una tortura, me siento tan ignorada, a pesar que me hablan, que me atienden me siento esclavizada de esta sensación de menospreciada.
Quisiera que en este momento mi mente se arreglara, porque ya no me gusta ver un arcoiris en el techo de mi habitación y sentir que esta bien, que es correcto. Y quisiera que no existieras, mis ideas no me dan tregua, vivo sentenciada a ser atravesada por tus síntomas, tus tratamientos, y todo lo que quieras.